ANÉCDOTAS



BALDESIMONTES



En Baldesimontes, pueblo de Segovia, muy cerquita de Cantalejo, con motivos de las fiestas, me contrataron para hacer una sesión en la plaza del pueblo, con un escenario totalmente improvisado y muy común para estos casos, era el remolque de un tractor con los laterales caídos.
El artista subía por la parte de atrás por medio de una silla vieja y desencolada. Debido a mi defecto de la pierna derecha, como ya he comentado, mi primer chequeo al lugar de trabajo es la salida a escena (Benditos los escenarios en el que se sube el telón y aparece el artista por primera vez).
La plaza llena de gente y al lado derecho un gran pilón de agua donde beben las mulas.
Hago mención a esto porque el día anterior actuó el cantante, Ismael, (celebre en los setenta)y lo tiraron al pilón, no porque lo hiciera mal sino porque los mozos del pueblo eran muy graciosos y lo consideraron así. Pues bien todo esto me bullía en mi cabeza, considerando que aunque Ismael no era un dechado de fuerza, mis defensas eran todavía inferiores. Así esperaba por la parte de atrás junto a la silla que me iba a servir de escalera que me anunciaran para la actuación.
" En la hora que yo acepté aquel bolo por doce mil pesetas ( 72 Euros ) y no por la raquítica cantidad, sino por todo el poco favorable envoltorio"...Y con todos vosotros el gran mago ¡ PABLO SEGÓBRIGA ! Pensé que aquello no iba conmigo. Me estaban anunciando casi bombo y platillo y yo sin haber subido el primer peldaño. Menos mal que los asideros para mis manos ya los había estudiado con antelación y en un segundo me encontré en lo alto de la silla observando a un público que gritaba: ¡ EL MAGO, EL MAGO, EL MAGO... !
Mi pierna izquierda que es la buena se levanta para pisar escena, la silla cede y mis setenta y tres kilos caen sobre el borde del escenario. Recupero la estabilidad de la silla y me incorporo de nuevo sobre ella... ¡ EL MAGO, EL MAGO, EL MAGO! Gritaba el populacho. Al intentar subir de nuevo, me doy cuenta que por el cañón del pantalón caía un líquido rojo que manchaba mi zapato... ¡ EL MAGO, EL MAGO...! intuitivamente descubrí mi pierna izquierda ( la buena) y vi aterrorizado una gran brecha en la tibia de donde manaba sangre a borbotones...¡ EL MAGO, EL MAGO...! ; ¡Hijos de p...! pensaba mientras que con un pañuelo ataba fuertemente la zona de la herida, evitando de momento la hemorragia.
... de pronto escuché lo que nunca me hubiera gustado oìr, aunque me lo temía que lo iba a escuchar... ¡EL MAGO AL PILÓN! ¡EL MAGO AL PILÓN!
Dios mío que había hecho yo para merecer aquello. Me acordé de mi madre, que siempre me decía: Hijo mío sales por ahí a pasar calamidades sin necesidad.
Por fin me vi el alto del escenario haciéndome una presentación de favor, digo de favor porque pedía sin decirlo, piedad para no ir al pilón. Fueron treinta y cinco minutos eternos que terminaron gracias a Dios de la mejor forma que podían terminar, SIN SER TIRADO AL PILÓN.
La herida dejo de sangrar y ahora solo queda como recuerdo la cicatriz. ¡Dios mío que odisea!



ARÉVALO

Discoteca Snuppi
No lo recuerdo muy bien, lo que si es cierto es que la tarima donde se actuaba estaba casi a tres metros del suelo para evitar que los encantadores asistentes pudiesen subir. En la parte superior unos palcos en forma de arco llenos de público, y en la parte de abajo una barra, mesas, creo que había pocas y si había no se veía por la cantidad de gente.
Los emolumentos de esta actuación fueron 180 euros a repartir entre el Conde Ropherman mi compañero y hermano artístico y Macías nuestro representante, que se llevaba el 20%.
Para subir al escenario teníamos una escalera de electricista a la vista de todo el público (Dios mío que falta de consideración con el artista). Fui contratado para hacer cuarenta minutos de hipnotismo que junto con los veinte del Conde Ropherman se quedaban en una hora.
El Conde hacía magia de humor y como último número, uno de cuerdas, que antes de terminar ya me preparaba para evitar perdidas de tiempo. Pues bien, sube el Conde la escalera del electricista hasta el escenario y antes de saludar se ve asediado por una lluvia de cigarrillos encendidos que venían de los palcos, acompañado de insultos, ¿Por qué si todavía no había hecho nada? Al ver el panorama y como he dicho antes sin hacer nada, me presenta; Con todos vosotros PABLO SEGÓBRIGA... Dios mío, y yo sin arreglar, quiero decir sin haber subido siquiera el primer escalón.
Inicio el penoso escalamiento... y el público a coro: "Uno...dos...tres..."Me contaron todos los escalones hasta que llegue a escena, una vez allí y con micrófono en ristre doy comienzo a la introducción sobre el hipnotismo, ya que era lo que tenía que hacer y por lo fui contratado. Os puedo decir que lo mejor que oí aquella noche fue COJITRANCO, HIJO PUTA!
Las puntas de porros encendidos seguían cayendo para que yo las esquivara como podía, los insultos arreciaban. No podía creerme aquello. No era posible tanta bestialidad.
En un momento en que aquello amainó pensé marcharme pero desistí en la idea al ver que la escalera se la habían llevado... "Quiero morirme" ¿Por dónde voy a bajar?... ¡¡Pido silencio, si no hay silencio no podré hipnotizar que es a lo que he venido!!
Incomprensiblemente se hizo el silencio y cuando invité a no más de doce para hacer las primeras pruebas, el escenario se vio invadido sin necesidad de escaleras. Cuantas personas...cuarenta...cien...mil. ¡No lo sé lo único que se es que estaba rodeado por un sin fin de personas, viendo el cielo abierto cuando entre toda aquella gente había dos compañeros de oficina, Jacinto y Primitivo, que comprendieron lo difícil de la situación. Estaban allí para en caso de emergencia ofrecerse como compadres. No hizo falta por que de los que allí había y eran muchos, estaban con los efectos del vapor etílico, el chocolate, la marihuana y algo más, hasta el culo, y en cinco minutos estaban en el suelo chupándose el dedo gordo como si fuera la teta de su sufrida madre.
Al terminar mi actuación ya me consideraba un poquito más respetado. No bajé del escenario porque no había escalera, me bajaron dos mozos, intentando demostrar algo de humanidad.
Ya con los dos socios para aflojar la guita, dijo uno de ellos dirigiéndose a nosotros: - Habéis estado poco tiempo- a lo que contestó el otro:- Estos han sido los que más tiempo han permanecido en escena, tenemos más que gentuza!
Pero aquí no termina la odisea. Mientras mi compañero cobraba yo salí a la calle con mi maletín, y nada más asomar por la puerta me vi suspendido en el aire con mi maletín y todo, oyendo como me decían: ¡Cabrón eres cojo o te lo haces! Contesta cojitranco de mierda, simulas ser cojo, ¡Habla cojo Málaga! (Esto de cojo Málaga, que me enteré después, es una expresión que se refiere a un cantaor de flamenco que le decían el Cojo Málaga).
Así que de Madrid eh? Pues te vamos a llevar a Madrid haciéndote la carrera del señorito!... En ese momento apareció mi compañero y dado que trabajaba en prisiones le metió a uno no se si el cañon de la pipa que normalmente llevan o un grifo, el caso es que me soltaron y el guarrazo que me pegué contra el suelo fue de campeonato.
A los diez minutos nos encontramos en la Nacional VI camino de Madrid y sacudiendo los zapatos como hizo Santa Teresa de Jesús.



POZUELO PUB TRAGOS

Inauguración, primer día de la COMPAÑÍA MÁGICA: (Conde Ropherman presentador y magia cómica. Víctor Arrogante, magia general y Pablo Segóbriga, mentalismo e hipnosis).
Primer día como digo en Tragos un pub en el zoco de Pozuelo de Alarcón.
En mi actuación que es el cierre del espectáculo tengo un número que con los ojos vendados y encapuchado disparo con una pistola de perdigones para romper un globo que apoyado en una plancha metálica sostiene un espectador.
Pues bien, en este número y justo en el momento de disparar, el espectador, por miedo o exceso de alcohol bajó el soporte con el globo y el perdigón hizo impacto en un espejo de lujo que cubría todo el portal de la parte interior de la barra, valorado según Julián, el dueño, por una cantidad de 250.000 Pts. El espejo después del disparo lucía una raja de lado a lado.
Noté unos golpes en el hombro, al mismo tiempo que una voz me decía: "Señor Segóbriga, quítese la capucha que ya han terminado. Para ustedes esto ha sido inauguración y cierre con un cargo de 250.000 Pts. Así terminó esta primera actuación en Tragos, para regocijo de los espectadores pedí mil perdones a Don Julián.



LOS ELASTICOS

En cierta papelería, me indicaron la dirección de una fábrica de elásticos en la cual podría encontrar todas las medidas que precisaba para realizar mis juegos de Magia. Ya en las dependencias de la fábrica me recibió un operario que al decirle que necesitaba elásticos de diversas medidas, pregunto: ¿Cuántos kilos de cada número? Contesté: no por favor, solo quiero una bolsa de 100 gramos de cada número. Me dijo que solo vendían en grandes cantidades pero que me indicarían alguna tienda donde podría adquirirlas al detalle. Por un momento se fijo en unos elásticos que llevaba en mi muñeca y me dijo que eran de los que fabricaban ellos. -¿No me diga? –contesté. ¿Entonces usted sabrá que estas gomas son Mágicas, y que si se rompen… con un soplo se arreglan? Llevé la acción a la palabra, tomé el elástico, lo rompí con los dientes… uní sus extremos y se lo entregué nuevo. Este buen hombre, con la lividez cadavérica en su rostro, me miró fijamente con todo su cuerpo paralizado. De repente marchó corriendo para volver con todos los compañeros y el jefe. Puesto que yo sabía lo que iba a ocurrir después de la prueba, ya estaba preparado para repetirla. Las quince o veinte personas allí presentes quedaron fulminadas por el efecto del elástico roto. Durante unos segundos solo reinó un silencio de sepulcro que rompió un señor mayor, diciendo: Mire usted, soy un completo ignorante. Llevo fabricando mis elásticos mas de cuarenta años, y siempre e creído que solo valían para sujetar papeles. Cuando salí de la fábrica, llevaba el maletero del Ford Fiesta, lleno de bolsas con elásticos de todas las medidas y colores. Y una oferta de trabajo como comercial. ¡¡ASÍ DA GUSTO!!